Como si de un pajar se tratase, el suelo de la Casa de Campo estaba repeltito de paja que se ha ido secando con los últimos calores, así que sin pensárnoslo dos veces, hemos recopilado toda la que hemos podido y hemos rellenado nuestras obras con su color amarillo.
Y nos ha servido tanto para acotar un camino, como para ponerle fondo a una estrella, que en vez de brillar en el firmamento, lo he hecho sobre su acolchado lecho de paja
Y también la hemos utilizado como tejadito de estas lindas casas, una casi del tamaño natural! Y como relleno del sol frío de esta bonita mañana del Arte en la Naturaleza.